El costo de los servicios de tecnología y comunicación subieron más de un 50% en el último año en Argentina, cuánto sale contar con las prestaciones de mayor demanda como plataformas de streaming, planes de datos y otros dispositivos.

Los fuertes aumentos en servicios tecnológicos y de comunicaciones superaron en el último año el 50%, -en épocas de pandemia y sumados los cambios en hábitos y costumbres, hoy es (casi) indispensable contar con “conexión” a internet vía dispositivos como celulares, tablets y notebooks.

De acuerdo a un relevamiento de la consultora Focus Market del mes pasado, la “canasta escolar tecnológica” aumentó 54% en el último año. Esto comprende servicios como internet, telefonía y cable; como así también los dispositivos y adquirirlos, con los incrementos por tratarse de artículos importados o con componentes fabricados fuera del país.

Durante todo 2021, el rubro «Comunicación» fue el segundo que menos aumentó: 36%, sólo superado por servicios públicos y mantenimiento del hogar (28%), y se ubicó bastante lejos del 55% de bebidas alcohólicas o el 50% de alimentos.

Por la aplicación del DNU 690 (agosto 2020), que declaró servicio público a las telecomunicaciones y determinó que los aumentos deben ser fijados por el Gobierno nacional, las tarifas se mantuvieron prácticamente planchadas. Recién en diciembre de 2020, el Enacom autorizó un alza del 5% para la telefonía fija, móvil, Internet y cable.

Dos meses después, habilitó a las empresas de comunicación vía celular a elevar sus tarifas un 7,5% y 2,5% adicional, en febrero y marzo.

Más tarde, dio el visto bueno a un 5% y el 7,5% a partir de marzo 2021, con la condición de que devolvieran el excedente facturado en esos meses, -en julio volvió a autorizarse un nuevo incremento del 5% para la telefonía fija, móvil, Internet y televisión por suscripción.

Contar con al menos uno de ellos parece ser algo “esencial” en tiempos de hiperconectividad, la pandemia y el aislamiento potenció aún más la necesidad de contar al menos con celular, tablet o notebook. Por las prestaciones y la practicidad de los múltiples usos, tener un smartphone parece la opción más recurrente.

Según un relevamiento de Ámbito, os precios de estos dispositivos tuvieron alzas importantes, con los factores de la importación y el valor del dólar como parámetros, con incrementos entre 20 y 30%.

Contar con un celular de las características mínimas técnicas puede salir no menos de 25.000 pesos en promedio. Hay variantes más baratas y accesibles, con menos prestaciones, desde ya.

Si hablamos de notebooks y tablets, los precios saltan considerablemente. Son equipos con otras prestaciones y funciones que permiten desarrollar tareas de trabajo y estudio con mejor conectividad y calidad.

Una notebook base, en cualquiera de los centros de venta, puede ubicarse en el rango entre los 45.000 y 50.000 pesos, siempre y cuando se requiera lo mínimo. Si pensamos en dispositivos con mayor capacidad de almacenamiento y memoria RAM, con un procesador veloz, esos valores promedio saltan al doble, es decir, a partir de los $80.000.

Telefonía móvil

Ya sea para trabajar, estudiar o simplemente comunicarse, resulta indispensable contar con el servicio de telefonía móvil.

Los planes con minutos de llamadas libres y paquetes de datos de 3 y 4GB mensuales de las tres empresas con más abonados (Claro, Movistar Personal) comienzan a partir de los $1.500.

Si se suman más gigas al plan de datos o alguna prestación especial, a gusto y necesidad del cliente, ese valor sube.

Además se debe tener en cuenta el valor de la recarga y el uso de datos móviles, especialmente en épocas de redes sociales y con la pandemia.

Los teléfonos celulares son una variante más “accesible” en términos de costos (si lo comparamos con una notebook) y su uso es importante, teniendo en cuenta variables como distancias y accesibilidad a los centros urbanos.

Por ejemplo, en pandemia, el celular se convirtió en uno de los dispositivos claves para la educación de los chicos, la comunicación con los padres y su uso como herramienta de trabajo/estudio.

Este nuevo escenario habilitó la intervención del Gobierno para declarar internet como “servicio básico”. Esto permitió congelar algunos precios aunque las empresas subieron los valores meses después.

Televisión e internet

En promedio, un servicio de televisión básico con acceso a internet ronda los $3.500 a $4.000. Si bien es cierto que la oferta según zona y el tipo de prestación contratada puede abaratar ciertos costos (como contratar la velocidad de conexión más baja), la actualización de precios lleva a esos valores.

A partir de aquí, aquellas personas que desean ver películas y series, deberán contratar el servicio de alguna de las plataformas más populares, como Netflix, HBO, Disney +, Amazon, entre otras.

Si se desea contar con alguna de estas plataformas de contenidos “on demand” se suman otros $1.500 en promedio, teniendo en cuenta que los aumentos se dan por las variaciones del dólar, al tratarse de servicios del exterior.

Si aumenta la divisa, enseguida esa suba se verá reflejada en el valor que se paga a través de resumen de la tarjeta de crédito.

Combo televisión, internet y telefonía

Una alternativa que seduce a nuevos clientes en el mercado de servicios de comunicación es la contratación de un paquete que ofrece todas las alternativas para el usuario actual. Movistar y Personal van a la cabeza en nivel de abonados, aunque Claro ofrece las mismas prestaciones en otras zonas.

En una misma factura, se puede tener todo: televisión por cable/digital, internet y telefonía móvil y fija, dependiendo la disponibilidad de la empresa elegida.

Estos combos con ofertas para nuevos clientes pueden rondar en promedio los $5.000 a $6.000, aunque esos precios muchas veces son de “bienvenida” en los primeros meses.

Artículo anteriorMítica empresa de figuritas se mete en el metaverso
Artículo siguienteBinance arma una colecta para indemnizar a las víctimas de robos crypto